Mi reseña sobre el libro Bauhaus de Tomás Maldonado. Edición a cargo de Raimonda Riccini. Anagrama, 2021.
Mi reseña publicada originalmente en Fronterad: https://www.fronterad.com/el-diseno-bien-educado-y-la-placenta-envolvente-de-tomas-maldonado/

Tomás Maldonado (Buenos Aires, 1922-Milán, 2018) fue artista visual, pintor y uno de los pedagogos del diseño más influyentes del siglo XX. En su juventud argentina fue miembro fundador de la Asociación de Arte Concreto-Invención. Esta corriente abstracta y geométrica rechazaba la figuración porque estaba bajo la influencia del movimiento De Stijl y de artistas como Malévich y Tatlin. Posteriormente estudió la cultura a través de la lente de la Escuela de Fráncfort, con especial atención a la obra de Theodor W. Adorno. Este marco teórico orientó su análisis hacia las dinámicas de la industria cultural y la cultura industrial.
Desde 1954, Maldonado fue profesor en la Escuela de Ulm (Alemania), donde concibió el entorno humano como una “placenta envolvente”: una estructura ambiental compuesta por objetos y símbolos que dan forma a la identidad y a la comunidad. Frente a la tradición ilustrada, que consideraba la obra de arte o el objeto diseñado como entidades autónomas, propuso analizarlos como partes de un sistema integral; para él, nada existe de forma aislada, sino que todo está interconectado dentro del devenir histórico. Bajo esta premisa, el diseñador o arquitecto debe proyectar con responsabilidad social, siendo consciente del impacto sistémico de su intervención en el ambiente. Esta postura alineó sus ideas con las de teóricos contemporáneos como Christopher Alexander y Horst Rittel en Berkeley, o Robert Geddes en Princeton(*). Tras el cierre de la Escuela de Ulm, en 1968, Maldonado continuó su labor docente y profesional principalmente en Italia, donde colaboró con empresas icónicas como Olivetti.
Bauhaus, publicado por la editorial Anagrama en 2021, recoge varios artículos de Maldonado, algunas de las cartas que él escribió o recibió y tres textos de otros autores (Raimonda Riccini, Gui Bonsiepe, Medardo Chiapponi). El objetivo del libro es mostrar el pensamiento de Maldonado sobre la labor pedagógica de la Bauhaus (1919-1933) para relacionarlo con su propia práctica educativa en la Escuela de Ulm (1953-1968). Maldonado conoció en persona a varios de los protagonistas de la escuela alemana, como al arquitecto Walter Gropius, al pintor Josef Albers o al diseñador Max Bill, exalumno de la Bauhaus que fundó la Escuela de Ulm en 1953 e invitó a Maldonado a trabajar en ella.
El mensaje principal de esta recopilación es hacernos ver que las instituciones de educación artística nacen, viven y desaparecen como resultado de circunstancias históricas particulares. Son catalizadores de los humores de la época; esponjas que enjuagan los deseos y temores de sus protagonistas. Como si de árboles se tratara, el fruto de estos centros educativos cae a la tierra, sus semillas germinan y nacen nuevas instituciones con un ADN igual o semejante al árbol que las precede. Algunas de ellas se limitan a transmitir conceptos heredados –aquellos en los que se formaron sus fundadores–, acomodándose a la realidad social y artística para darle continuidad. Otras escuelas de arte, las menos, reaccionan ante los embates de su presente para mejorarlo: proponen nuevas metodologías, exploran aproximaciones innovadoras a las disciplinas, a la interacción entre ellas, y buscan formas educativas y estéticas no intuidas hasta entonces. Esta voluntad de cambio quiere impulsar la evolución de lenguajes y organizaciones para adaptarse, permanentemente, a las corrientes profundas del río de la historia.
La escuela Bauhaus es heredera de una tradición filosófica alemana que procede del romanticismo de Goethe, Schiller o Schelling; de diversos movimientos artísticos que exaltaron la expresividad de lo subjetivo por encima de la razón científica; y de la “filosofía de la vida” (Lebensphilosophie) de Nietzsche, Dilthey o Simmel. Abrazadas a estas corrientes del espíritu, emergieron tendencias pedagógicas que creyeron en la fuerza transformadora de la subjetividad de cada niña y niño. En un texto de 1974, Maldonado dice: “La contribución pedagógica de la Bauhaus no nació ex nihilo, sino que tuvo claras raíces en el pensamiento pedagógico de fines del siglo pasado y las primeras décadas de este: vemos, por ejemplo, la influencia del ‘movimiento de formación artística` de H. von Marées y A. von Hildebrand, del ‘movimiento de la escuela activa’ de Kerschensteiner, del ‘activismo’ de María Montessori y del ‘progresivismo’ estadounidense de Dewey. La originalidad del curso preparatorio de la Bauhaus consiste sobre todo en haber aplicado a la formación del joven y del adulto el programa didáctico que estas corrientes desarrollaron para la educación infantil. Hoy nos preguntamos si esta osada extrapolación sigue siendo válida. Personalmente, no lo creo” (página 42).
En varios de sus textos, el autor plantea la dualidad creativa de la subjetividad (expresión) y la objetividad (racionalidad) como un combate donde una u otra vence. Maldonado considera que en la Bauhaus prevaleció la subjetividad. Esto queda claro en la primera época en Weimar, con Johannes Itten como polo educativo de referencia, además con la influencia externa de Theo van Doesburg, la posterior influencia interna de Josef Albers y de Kandinsky, o la pretendida objetividad de los constructivistas bajo el influjo de László Moholy-Nagy. Más adelante, bajo la dirección de Hannes Meyer, pareciera que la racionalidad productiva y objetiva vencía sobre la subjetividad. Finalmente, en la última etapa de Berlín, con Mies van der Rohe como director, la razón funcional o productiva fue superada por la irracionalidad que erupcionaba en el país.
Cada etapa de la Bauhaus fue una reacción a las distintas fases de la República de Weimar, la cual –al igual que la escuela– existió entre 1919 y 1933. En palabras del autor: “La periodización de una y otra presentan un paralelismo sorprendente y cuesta resistir la tentación de establecer una relación causal entre el desarrollo de una y otra. Las etapas de la Bauhaus son: 1919-1924, Weimar: el tardoexpresionismo y su conflicto con incipiente racionalismo; 1925-1930, Dessau: la esperanza racionalista y su conflicto con lo que queda de la etapa anterior; 1930-1932, Dessau-Berlín: el racionalismo y su conflicto con el nuevo irracionalismo. Las tres etapas de Alemania son: 1919-1924: el caos, el desempleo y el asesinato político; 1925-1930: la prosperidad engañosa del Plan Dawes, de los créditos internacionales y de la racionalización industrial; 1930-1933: de nuevo el caos, el desempleo y el asesinato político. Pero la Bauhaus no se limitó a reflejar los altibajos de la realidad, sino que trató de cambiarla. Cuando el caos amenazaba con perpetuarse, la Bauhaus reivindicó, con Gropius, el orden. Cuando luego quiso perpetuarse el orden vacilante y opresivo de la racionalización industrial, la Bauhaus, con Meyer, se propuso dar a esta racionalización un contenido social” (páginas 12-13).
La influencia de Tomás Maldonado en la Escuela de Ulm fue patente desde su llegada. El 6 de octubre de 1954 se celebró una reunión en dicha escuela donde él expuso su idea de ‘Curso Básico’ (Grundlehre). Este buscaba un equilibrio entre, por un lado, una formación intelectual y teórica que condujera a una acción crítica con compromiso social y, por otro lado, el “aprender haciendo” –tan propio de la Bauhaus–, donde la subjetividad o expresión del estudiante tiene cabida dentro del orden que la razón vencedora otorga.
La Escuela de Ulm irradió al mundo su visión del diseño como una disciplina autónoma de las artes y de las ciencias: “la confianza en una racionalidad abierta y no dogmática como medio para afrontar la complejidad del mundo contemporáneo que va acompañada de la conciencia de la responsabilidad social de toda acción de diseño” (página 118). Frente al diseño styling, que produce muchos modelos y modas de corta duración, Maldonado fomentó el diseño de la “buena forma” (Gutte Form), que Max Bill había defendido: “Si hoy, pues, por motivos estéticos, pedimos nuevamente formas bellas, no queremos que se nos malinterprete; queremos formas vinculadas a la calidad y a la función del objeto, formas honestas, no invenciones pensadas para incrementar las ventas de productos que tienen una forma cambiante, sujeta a la moda” (página 33).
El libro nos acerca la voz de uno de los diseñadores más influyentes de las últimas décadas. De Maldonado aprendemos su actitud inconformista e innovadora ante la inercia académica e industrial que huye del cambio necesario, siempre desde la conciencia de las raíces educativas y artísticas de las que procede. Él nos recuerda que los proyectos educativos de la Bauhaus y la Escuela de Ulm actuaron contra aquellas corrientes que “sienten la misma agresiva desconfianza hacia todo lo que se extiende más allá del horizonte limitado de sus tradiciones nacionales, regionales o simplemente locales” (página 45). El entorno humano o “placenta envolvente” –desde la más local a la más universal– que nos educa y forma es decisivo en nuestra evolución personal y profesional. Las organizaciones académicas son parte de esa placenta; sus proyectos pedagógicos y sus docentes son agentes determinantes para las nuevas generaciones.
Y siendo críticos, como nos aconseja el autor del libro, discrepamos con él en un punto: consideramos que el espíritu expresivo de la primera Bauhaus será siempre imprescindible en la formación artística de las universidades occidentales. Esto resulta cada vez más evidente si atendemos a la juventud de la evolución cognitiva con la que los nuevos estudiantes inician sus estudios superiores. Dicha expresión personal, como si de fotones de luz se tratara, se balanceará –gracias al “ímpetu de juego”, según Schiller– con la gran masa del sistema lingüístico en el que el estudiante se forma, hasta lograr el punto de equilibrio del que surgirá la obra: de “buena forma”, según Maldonado.
(*) Para más información aconsejo leer el siguiente artículo: Fiammenghi, J. B. (2026). ‘Sentidos del ambiente: la reconstrucción de los límites disciplinares en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (FAU-USP) de São Paulo’. i2 Investigación e Innovación en Arquitectura y Territorio.